El miedo al que dirán, si no es el mayor, es uno de los grandes frenos para exponerse al público. Si a ese “qué dirán”, le añades mala baba y sin razón, ya tienes servido el mayor miedo para mostrarte en público en general y como emprendedora en particular. (El 60% consideran que exponerse en público es el mayor reto que tienen como negocio, más que facturar, según el Observatorio 2020 de Extraordinaria, Comunidad de Mujeres Emprendedoras).

Un o una haters es un frustado, amargado, con tiempo y ganas de expresarlo. “Haters gonna hate” sea cual sea el motivo, los odiadores siempre van a odiar, es su razón de ser, por alucinante que nos parezca. Los vericuetos psicológicos que llevan a alguien a molestarse en ponerte un comentario agresivo pueden ser muy diversos y enrevesados. Pero a mí, francamente, ese ser no me importa. Me importas tú y tu capacidad de expresar y comunicar lo que tú haces.

Si te frena que pueda aparecer algún engendro de estos por tu perfil de redes sociales, para lanzarte a mostrarte en redes, te hago una pregunta: ¿el temor de que alguien pueda realizar un comentario desagradable, te impide mostrarte y dar a conocer tu negocio, ganar visibilidad, autoridad, recibir buenos comentarios (siempre son los más, ni comparación tienen con los malos) y luchar porque tu proyecto funcione?

Como siempre en todo, hay dos lados de la misma moneda. Pero si dejamos de realizar nuestros sueños o transitar caminos que nos lleven a ellos, por temer obstáculos, problemas o contradicciones ¿no es too much lo que perdemos?

Y además, si estás empezando a mostrarte, te diré que los haters suelen aparecer cuando tu comunidad o proyección aumenta, no suele ser cuando es pequeña. Cuanto más crece nuestra exposición, crece la probabilidad de tener estos comentarios. Por ello, debemos estar preparadas y saber cómo podemos gestionarlo.

Te dejo aquí varias soluciones que puedes adoptar si algo así ocurriera.

1. Acepta que no vas a gustar a todo el mundo. Eso de base a la hora de hablar en público y de ofrecer cualquier acción/gesto/servicio al mundo. Siempre habrá personas que amen lo que haces y otras a las que no les guste. Y en muchas ocasiones no tiene que ver contigo, sino con los gustos y experiencia de tu seguidor o cliente. Por ejemplo, si tienes una tienda de cosmética, y a mí no me gustara maquillarme, los productos e interacciones que hagas en relación a esos productos no me gustarán. No es que lo hagas mal en tu comunicación, es que yo eso no lo consumo, pero puede pasar que otros productos tuyos los adore.

2. Diferencia entre hater y opinión contraria o diferente a la tuya. Una cosa es que alguien discrepe de lo que tú opinas y otra es que sea un hater. A un hater se le reconoce a leguas. Es muy maleducado, no sólo por las palabras que escribe sino por cómo las escribe, suelen tener muchas faltas ortográficas, ¡una cosa loca! Lo cual ya nos indica que hater y mundo interior rico no es compatible.

3. PASA. Hay una frase en el argot cibernético que es no alimentes al troll (‘don´t feed the troll’). Si contestas, es como darle de comer y ya sabes cuando le das a un perro de comer… no se quiere ir. Así que lo mejor es la indiferencia. ¿Te acuerdas de este otro dicho “Dos no se pelean, si uno no quiere”? Pues eso, no entres al trapo y así no tendrá motivos para seguir con la cantinela.

4. Si contabilizas la opinión de un hater, contabiliza las opiniones de los lovers también. Al final por mucho que estés preparada, ver un comentario desagradable… desagrada, valga la redundancia. Si eso te pasase, contrarresta valorando los mensajes positivos de apoyo y entusiasmo. Si eres justa, te darás cuanto que los buenos son muchos más, y que el malo es anecdótico. Y no eres tú o lo que haces, es que está pirad@ y quiere que el mundo lo sepa.

5. No dejes que el miedo venza. Si te dan una opinión negativa, no modifiques tu relato ni cómo te muestras. Eso es una opinión sola, no representa el conjunto de opiniones. Si dejas que el miedo a mostrarte venza tus ganas de compartir lo bueno que haces para el mundo, qué será lo siguiente que harás, ¿cerrar el chiringuito?

6. Bloquea al troll. La opción de bloquear o denunciar a un usuario la tenemos en todas las redes, y es en estos casos por lo que se implementa. No le des bola ni te comas la cabeza, saca de tu vida esa cuenta.

7. Comparte lo que te ocurre en tu comunidad. Yo soy partidaria de dar 0 bola a estas cosas, pero otra opción es compartir con el resto de tu audiencia lo que esa persona te ha escrito. Cuando tus lovers lo lean, verás que recibes un montón de apoyo y ánimo. Si esta opción te da power y chute para seguir, ¡estupendo!

En resumen, podemos prevenir, gestionar y reforzarnos, pero la vida en general es un riesgo, emprender un negocio en concreto es un riesgo, ¿y no hemos venido aquí a jugar? Pues juguemos a este bonito juego de la vida, afrontémosla con ilusión y cuando lleguen los obstáculos, seguro que sabremos superarlos, sino solas, con profesionales que nos ayuden.

¿Qué opinas tú? Estaré encantada de leerte. I need you mucho.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Qué hacer con los “haters”? 7 Claves para gestionarlos