Esta es mi zona de recreo escrito. Aprendizaje y risas en público: 100% práctico y divertido.

Vengo a darle un repasito al discurso más popular del año en España.

Se emite en prime time en todas las cadenas y en una noche en el que la inmensa mayoría de la población está en casa cenando y un hábito extendidísimo `in Spain´ es cenar con la tele puesta cualquier día y esa noche pues también. Si en tu casa eso no se hace, eres una minoría y ¡lo sabes! (Aunque te apunto que este año lo vieron casi 3 millones menos que en 2020, que fue el más visto de la historia. El año pasado había mucho morbo por ver qué decía del tema catalán, si este hubiera hablado de su padre fijo que lo hubiera superado…).

Voy a hacer una breve radiografía del speech en su forma, sin entrar en el contenido, ya están los analistas políticos, ca´ uno de su color, para defenderlo o ponerlo verde, ahí no voy a entrar, eso cada una sabrá si le convence más o menos.

Pero seas del parecer que seas, vamos a intentar hacer un ejercicio de análisis aséptico, si es que se puede, del cómo se hizo.

¿No lo viste y te pica la curiosidad?, aquí está:

Vayamos por partes, como dijo Jack el destripador…

1. A QUIÉN VA DIRIGIDO.

Lo primero es analizar a la audiencia a quien se dirige. Como es el representante máximo de la nación, su audiencia es todos los españoles adultos. Los niños están sacados de la ecuación, no hay ninguna intención de incluirlos en el mensaje.

¡¡Guauuu!! Dirigirse a una audiencia tan voluminosa y diversa es complicadísimo, querer contentar a todos o intentar salir ileso, ¡es imposible! ¿Te imaginas tener que hablarle a una población tan amplia de tus servicios o productos? ¿Crees que les gustarías a todos? Impósibol ¿verdad?

El punto de partida va a la contra ya de antemano. Por esta razón todo lo que en ese discurso se dice o aparece está medidísimo. ¿Te imaginas cuántas revisiones tendrías que darle si intentaras escribirlo tú? ¡Y que no estarías sola!, que habría muchas personas opinando y revisando y diciéndote “no, mujer, esto no lo puedes decir así” o directamente “ni se te ocurra entrar en ese jardín”…

.

2. ENCUADRE Y ARTE o LO QUE APARECE EN LOS PLANOS.

Un tema súper estudiado es dónde se graba y lo que aparece junto al rey en el plano. Los asesores son muy conscientes que cualquier atrezzo que salga será objeto de crítica o aprobación.

Este año lo han grabado en un lugar nuevo, más pequeño, menos pomposo e intentando dar un aire más actual, con la clara intención de mostrar más cercanía que en episodios anteriores. Se ve que le han dado caña en este aspecto otros años…

Elementos de atrezzo, véase que no dan puntá sin hilo:

  • Banderas de España y de la Unión Europea.
  • Varias fotos personales, la que se veía más de sus hijas en su primer acto sin sus padres (esto no es que al verlo se sepa, pero se sabe que se va a analizar hasta el último rincón)
  • 2 libros “Constituciones Españolas (1812-1978)” y un ejemplar de la “Biblioteca Nacional de España. 300 años haciendo Historia”.
  • 2 cuadros uno de la argentina Sarah Grilo, que han trasladado de su casa por lo visto, y otro del catalán Albert Ràfols-Casamada como guiño a los catalanes.
  • Decoración navideña: árbol, Belén y flores de pascua.
  • Unas mesitas de cristal y metal actuales.
  • Paredes blancas y moqueta beige.
  • Y en el centro de todo, una silla solemne con el rey sentado.

El tipo de plano va de general al principio, sale toda la estancia, a plano medio y primer plano. Cuanto más corto es el plano, más cercanía se quiere mostrar. Este juego lo repiten durante el discurso en varias ocasiones. Mucha insistencia en mostrar la cercanía…

Para dar dinamismo, planificaron diferentes tiros de cámara (frontal, lateral izquierdo y derecho). Estos cambios se notan muy forzados, hace una pausa y mueve la cabeza al lugar donde se sitúa el objetivo. Y de dinamismo pasa a artificialidad. Esta pausa sirve para coger el hilo de nuevo para nosotros y para que él respire o pare. Si ha habido fallos, se aprovecha para volver a grabar y luego en edición se corta y pega. En esos momentos, les vendría tan bien tener una coach escénica para que no se notara tanto, porque es tan poco natural que a mí particularmente me da la risa, parece un teleñeco…

3.

LA DURACIÓN.

13.04 minutos, incluidos introducción y cierre con el himno. ¿Son muchos? Para una vez al año que hace un discurso no es tanto, ¿verdad? Sin embargo, la sensación es que dura muuucho más y se suele hacer largo y pesado. ¿Por qué sucede esto? Por el tono.

4.

EL TONO.

Al ser un discurso solemne, no tiene cambios tonales ni de ritmo, a todo se le da la misma importancia y esto lo hace monótono. Al comienzo su tono fue un poquito más emocional, para parecer más cercano, con frases cortas y de empatía con los más tocados del año (los palmeros afectados por el volcán, la dureza del covid, la crisis económica y social…) pero a partir de la mitad se vuelve tedioso, por repetitivo y el empleo de un lenguaje más farragoso. Esto provoca desafección y, por tanto, aburrimiento. Que no es que el rey tenga que venir a entretenernos, no es el fin, pero si en 12 minutos no se mantiene la atención plena del espectador… el mensaje no llega.

5. LA ACTITUD.

Este año apareció el rey sin mesa de por medio, sentado en una silla en medio de la sala y con las piernas cruzadas. ¡Ole! Sonrió tímidamente al comenzar y ya mantuvo una actitud seria y formal el resto del discurso. Normal está leyendo y tratando temas tan amplios y complejos y siendo quién es no iba a estar de bromitas y cachondeo. Además Aparecer campechano no creo que se lo aconsejen sus asesores, por aquello de alejar su imagen de la de su padre, ¿no crees?

Su dicción, cadencia y entonación son correctas. Se nota que lo preparan con ahínco y él lleva preparándose desde pequeño, pero también son conscientes que la solemnidad no conecta y hay mucha desafección con la institución.

Siempre digo que hay que preparar y ensayar los discursos, pero al mismo tiempo, para parecer cercano y empatizar, hay que mostrarse tal cual uno es y esto está reñido con la forma protocolaria de la Casa Real.

Hice una pequeña encuesta en mi perfil de Instagram, las opciones que di para escoger fueron (haz tu elección):

  1. Correcto y poco emocional.
  2. Aburrido y vacío
  3. Empático y cercano
  4. Todas a la vez.

¿Sabéis que contestó la inmensa mayoría? La B, ganó por goleada.

CONCLUSIONES:
Sin duda es un mensaje correcto, en tono con quién es y la imagen tradicional que representa, pero… para muchas personas es aburrido y lo que es peor, vacío. Mantener las formas y la coherencia con quien eres o representas es adecuado, ¿entonces por qué no se ve así?

Bueno, esto podría dar para otro artículo o un libro, el caso es que los tiempos han cambiado, estamos acostumbradísimos a consumir audiovisual y aunque no seamos expertos en la materia, diferenciamos lo que es auténtico, veraz y emocional de lo que no. ¿Estamos ante el fin de lo sumamente protocolario?, ¿el fin de una institución centenaria? O simplemente ¿todo lo que nos suena a política nos tiene hartos y no queremos ni verlo?

Cada cual que reflexione y piense, más allá de sus creencias, qué puede estar ocurriendo.

A nivel de negocio, lo que está claro, es que si te mantienes tan rígida y solemne, las audiencias lo rechazan y en el marketing actual la emocionalidad y autenticidad se premian. Eres una reina y mi consejo es ¡no imites al rey!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Repasito al “Mensaje de Navidad del rey” en 2021.